Dos pájaros, un tiro. El concierto de los que sobran

A las 9 en punto de la noche del 21 de diciembre, Joaquín y Joan Manuel bajaron unas escaleras. Se burlaron uno del otro y me hicieron llorar encima de otras escaleras que el sueño de todo fanático hubiera querido que bajen ellos mientras cantaban, tal como lo hacían a cincuenta metros de mi. De mi y de todos.

Las escaleras son el camino al cielo. En la Biblia, Jacob tiene una visión en la que sostenía una escalera que llegaba hasta el cielo. Desde la cima de la escalera, escuchó la voz de Dios, que repetía muchas bendiciones hacia él. Cuando yo subí una escalera, escuché una bendición de Joaquín y Joan Manuel que no recuerdo.

Prometí ir a ese concierto como he prometido ir al de Soda Stereo, pero no podía pagar los 118 soles que cuesta la entrada más barata, de la que sólo quedaba la última fila dos días antes del evento. En su lugar, hice lo de Jacob y tomé una escalera. La del puente peatonal del Jockey Club. Pero no era el único.

Cuando llegué, hacían veinte minutos que había empezado Dos Pájaros de un Tiro, la gira mundial de Sabina y Serrat, o viceversa, que no es lo mismo ni es igual. Veinte minutos de concierto ya me decían que había veinte personas en el puente peatonal. Lo más irónico es que los desposeídos escuchan el concierto justo al frente de donde ingresan aquellos que poseen una entrada Platinum que costaba 495 soles con 50 centavos.

Habían veinte personas tomando y fumando mientras trataban de oir cada canción. Ya lo dije, pero lo repito con la misma insolencia con la que Sabina tomó una foto antes de decirle a su compadre que "los catalanes han inventado el amor por no tener que pagar por tirar". Yo no podía verlo, creo que ni siquiera lo escuché. Sé que lo dijo y lo imagino como imaginaba, al igual que todos los que estábamos en esa escalera que se necesita para subir al cielo, por tí seré, por tí seré.

"¿Chela, chela? ¿Causa, quieres chela?" era un susurro que recorría la escalerita esta que me andaba llevando hasta el cielo. Quique y yo compramos una a cuatro soles, pidiendo rebaja. Si una escalera te lleva al paraíso, el sólo hablar de dinero te regresa de un jalón a la tierra mientras Joaquín alterna con Serrat eso de que "Tu nombre me sabe a hierba / De la que nace en el valle / A golpes de sol y de agua / Tu nombre me lleva atado / En un pliege de tu talle / Y en el bies de tu enagua / Porque te quiero a ti, porque te quiero / Aunque estás lejos yo te siento a flor de piel". Bis, bis, bis.

Una hora después había oído Princesa, mucho antes que Serrat le respondiera a Sabina que cataluña ha aportado a la historia de la humanidad, cosas de tanta importancia como Ronaldinho, Leonel Messi y el consolador. Me dieron las diez, pero no me dieron nunca las once. A las 10:20 habían cincuenta hombres y mujeres queriendo tener un oído de tísico insuperable. Cuando había invertido un cigarro en gilearme a un pésimo prospecto y a Quique su prospecto se le había escapado (o mejor dicho, la mandó a volar), cuando la conversa con Zelez y Vlad (que no conversaba, sólo añoraba) se había vuelto casi perfecta, se acabó la magia.

Todos esos que esperábamos que alguna de las mil 130 entradas que se habían quedado sin vender llegaran a nuestras manos y estirábamos los cuellos para poder ver la mitad de la cabeza de alguno de los dos pájaros en una pantalla gigante tapada por un muro, fuimos expulsados de nuestra escalerita al cielo por una horda de hombres color verde policía. Ese color que uno aprendió a odiar en la Venezuela de Chávez. Ellos, of course, se quedaron escuchando algo que sus cerebros no les permitían entender, como no comprendieron la afrenta de Zeles, cuando nos íbamos, de subir la escalerita, caminar por el puente, escuchar un poquito, y bajar.

En mi bolsillo sólo habían, además de mis pasajes y una cajetilla de cigarros, nada. No iba a ir a La Noche a esperar el milagro de que Joaquín y Serrat aparezcan a tomarse una copa del Perinet de las bodegas que tiene Serrat. Al día siguiente, tempranito, ellos se iban con un millón de dólares en el bolsillo. Al menos así me dijeron. Pero cumplí la promesa de ir a escuchar a dos pájaros matarse de un tiro. La única que le cumplí.

9 cerebros dicen:

Alan Ele dijo...
24 de noviembre de 2007, 23:25  

Bueno tu blog, muy interesante. Saludos

quique dijo...
27 de noviembre de 2007, 20:31  

Muy buena la aclaracion sobre mi prospecto, muy buena la noche, aunque no se escucho mucho la cosa era estar ahi, saber que ese sombrero que se veia era el de joaquin y saber que si por 5 segundos todos nos quedabamos callados, podiamos escuchar un alejado "ahora es demasiado tarde princesa", en fin, la cosa como dije es saber que por lo menos fuimos y estuvimos afuera esperando que por obra y gracia del Señor alguna burla se escuchar de los pajaros hacia aquellos pobres diablos parados en un puente tratando de ganarle el tiempo a aquellas grandes bolas verdes que intentaban pasar sobre nosotros y que finalmente lo hicieron, pero me voy contento, porque si bien no entre, de algun modo, un pucho, una chela a medias, una cancion entre cortada y una noche con un buen amigo, es mejor que un concierto de 118 luks a un kilometro de distancia...
a quien engaño... ubiera sido mas paja estar adentro jajaja mentira peewee
buena noche... buena noche...

cesar armando dijo...
30 de noviembre de 2007, 17:32  

Si Sabina es genial, presumo que con Serrat su poder aumenta. ¿Canto 'Contigo', 'Calle Melancolía'? Ah, parece que escuchaste poco, pero de la p.m. Buena experiencia, buen cuento.. !El verde que odiaste en Venezuela! idemn.. ¿Què color amaste en el país de Chávez?

Angel Hugo dijo...
30 de noviembre de 2007, 17:46  

Amé el color dorado de un reloj que no era, precisamente, venezolano... ´Pero si me tengo que uqdar con uncolor made in Chavezlandia, es el celeste de la entrada de mi primer partido en la Copa América y el blanco del avión que me llevó de regreso.

Se agradece el comment hermano mío.

Diego Grimaldo dijo...
6 de diciembre de 2007, 17:01  

A Soda Stereo si vas... y a buena ubicación. No como los pobres que vamos a Prófugos.

Ella Dice dijo...
14 de abril de 2008, 21:58  

yo fui y las entradas me las gane en ayer y hoy Y FUE GENIAL.


no me odies porfavor (:


un abrazo cordial

Angel Hugo dijo...
14 de abril de 2008, 23:16  

Querida ella (bien Dr. Corazón la repsuesta no???)
Odiada no serás, envidiada, maybe. Aunque debo decir que sería espectacular leer una crónica que viniera desde adentro. Espero más comentarios

gris dijo...
1 de noviembre de 2008, 01:43  

Mis gritos, nunca tan desesperados.

Nota aparte, mi hermana menor también estaba ahi, sin tener idea de quien es Sabina y/o Serrat,fue arrastrada con la promesa "esto es bueno, realmente bueno" y aunque de lo bueno un susurro, Escucho.

Ángel Hugo dijo...
1 de noviembre de 2008, 01:55  

Quien quiera que seas, gris, se agradece el comment. Y bueno, de Serrat y Sabina solo dile atu hermana que escuche "tu nombre me sabe a hierba" y "Contigo", cuando ande despechada. Esperemos que no tenga que hacerlo en esas circunstancias, yque le hayan gsutado ambos.

Citas Citables

  • "¿Sabes cómo matar a un cerdo? Lo haces correr hasta que no da más y luego le echas un balde de agua helada. Entonces, se le para el corazón" (Paskín)
  • "Yo sí creo en la vida después de La Patrona, solo que creo en ella con la misma certeza con la que creo que existe vida en otro planeta..." (Prakzis)
  • "Lo de estar jodido es natural, es como la depre, es solo el nombre comercial de la consciencia" (Carlos V.)
  • "Tómalo por el lado B" (Gi)
  • "¡Scheiße!" (Carmen K.)

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