Preludio (o la novia de Wolfgang)

Se casa en diciembre. Me lo contó con el rubor en las mejillas de alguien que llama a ese acto "un error". Tiene 19. Se sienta a mi lado durante poco más de seis horas y me coquetea descaradamente para luego hacerse la ofendida cuando la beso, después de la cena en un bus que camina a paso de locomotora desde Lima hasta Cusco.

No diré su nombre completo porque uno no puede andar publicando esos datos. Su futuro esposo, el alemán, tiene suficiente con no saberse cornudo y yo me siento como si hubiera roto el pacto más importante del mundo al no haber sido capaz de cumplir con eso de la solidaridad de género. Sin embargo, su frase –extraída de toda una infancia viendo telenovelas– todavía retumba en mis oídos.

– ¿Por qué me besaste?

Villegas (o el hermano Miguel), me dijo una vez algo que me dolió, entre las muchas cosas dolorosas que me ha dicho: “Un hombre puede tener mil relaciones y morir enamorado de la misma mujer. En cambio, cuando una mujer busca a otro hombre, es que ha olvidado al que lo precedió”. Nunca más equivocado. Milagros me demostró que aún una mujer puede estar enamorada de otro y hacerse la ofendida cuando uno la besa. ¿O es que de verdad cree haberse equivocado con el gringo?

Cuando me deja, abandono ese estado raro de quién no sabe cómo comportarse. Es más fácil andar sin compañía en esas circunstancias. Más aún en las que me obligan a tomar un bus que en poco menos de 20 horas llega a una ciudad lluviosa que amo y en la que un taxista, Jorge, me recibe a bordo de un Tico adornado con una multitud de imágenes del Señor de Huanca y del Taytacho de los Temblores.

Antes de hacerle cambiar cincuenta soles para pagarle una carrera que cuesta tres, dispara: “¿Cómo está Lima? ¿A qué viene?”. No se si de dio cuenta por la pinta de náufrago, por los jeans viejos, o la mochila enorme sobre la que se alza un sleeping bag. "Puta madre –pienso– yo que no quería parecer limeño". Felizmente, no lo soy.

– He venido a buscar a mi abuelo –le dije a Jorge, sin contarle que él murió hace veintiséis años.


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3 cerebros dicen:

Anónimo dijo...
27 de noviembre de 2008, 18:52  

Acabo de ver su blog, y haciendo uso de los derechos de lector, voy a comentar el post referido a la búsqueda de sus raíces genealógicas. La elección del tema es, créame, de índole puramente editorial: es encabezamiento del blog.

Voy a intentar una suerte de pedagogía desde un lugar similar al que usted buscó las raíces de su árbol genealógico. Un lugar similar es cualquier parte con plantas, gente y animales.

Un primer punto es que, técnicamente, las deudas con los abuelos son de dos tipos. O el abuelo fue el padre sustituto; entonces se le debe el presente, o la vida del abuelo ocurrió fuera del cono del tiempo de uno; esta es una deuda del padre, más que propia, y se parece a la que pagan los contribuyentes del presente para cubrir los empréstitos de los gobiernos cuyas crónicas están en los manuales de historia nacional.

Un segundo punto es que los hechos ocurridos fuera del cono del tiempo de una cierta vida personal, no son Esta idea se la debemos a Kant. El pasado no es¸ no tiene ser. El pasado fue. Al no ser, el pasado es no objetivo; y por eso mismo, la historia no tiene por objeto el pasado. No existe la verdadera historia, como la reconstrucción de lo que fue. La historia es el discurso de los hombres del presente sobre un conjunto de referentes que los asume causales de su actualidad; La historia no actualiza el tiempo. Por eso, Toinbee es diferente de Herodoto, aunque debemos suponer que los hechos que ocupaban a uno y otro eran formalmente los mismos.

¿Qué quiero decir con esto? Que usted está pagando deudas que no son suyas en la búsqueda de sus raíces, o está construyendo desde su presente, el diseño del árbol genealógico con el cual quiere vivir ahora y reportarlo en su blog.

El Marqués de Valbaldío

Martin dijo...
29 de enero de 2009, 13:52  

cagonazo

Ángel Hugo dijo...
27 de febrero de 2009, 00:56  

Solicito especificidad sobre lo cagonazo del post.

Gracias

Citas Citables

  • "¿Sabes cómo matar a un cerdo? Lo haces correr hasta que no da más y luego le echas un balde de agua helada. Entonces, se le para el corazón" (Paskín)
  • "Yo sí creo en la vida después de La Patrona, solo que creo en ella con la misma certeza con la que creo que existe vida en otro planeta..." (Prakzis)
  • "Lo de estar jodido es natural, es como la depre, es solo el nombre comercial de la consciencia" (Carlos V.)
  • "Tómalo por el lado B" (Gi)
  • "¡Scheiße!" (Carmen K.)

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